Andrea Feregrino Gutiérrez
IDENTIDAD Y CULTURA
sábado, 19 de noviembre de 2016
Cultura y Paz en México
1. Al borde del abismo
Del estudio y la experiencia se deriva comprensión. En México el sendero ha sido largo y doloroso, y los esfuerzos desesperados por encontrar respuestas adecuadas a la violencia y desarrollar una cultura de paz han rendido frutos que con frecuencia la bruma de la guerra no permite distinguir.
La violencia armada es tan real como lo es la corrupción en tanto violencia incrustada en la sociedad y sus instituciones. Ahí están, sí, pero no están solas: las iniciativas para aliviar el dolor, para reconstruir tejido social, para fomentar convivencia, para instituir mecanismos no violentos de atención de conflictos, para impulsar la educación para la paz, para recordar el valor de la dignidad humana, para recuperar un sentido de comunidad, para restituir la confianza de gobernados en gobernantes, para despertar un sentido de responsabilidad, para abrir espacios de participación, para sembrar un sentido de compromiso ciudadano y para devolver la mística profesional al servicio público están ahí también.
Existen logros, muchos e importantes, que no son producto de la ocurrencia ilustrada, ni resultado de arreglos políticos –en el sentido mediocre del término- ni saldo de imposiciones sectarias o de mera serendipia, sino que son fruto de un largo proceso de aprendizaje, trabajo y construcción conjunta de alternativas. Hay que conocer esos logros, valorarlos, difundirlos y defenderlos: de ello depende nuestra salida del abismo.
2. Construir paz
Los desarrollos han tenido lugar en múltiples niveles y sectores.
A nivel federal, desde el sexenio pasado, en 2008, se aprobó la Reforma al Sistema de Justicia Penal –que entre otros aspectos, implicó la modificación de 10 artículos de la Constitución– con la meta, no sólo de hacer más eficiente –y eficaz– el sistema, sino también –no menos importante– de hacerlo más humano: ahí está la presunción de inocencia (art. 20), ahí están los métodos alternos de solución de conflictos elevados a rango constitucional (art. 17) y ahí está también la revalorización de la dignidad laboral como pre-requisito profesional para el ejercicio del servicio público. Del mismo modo, ya en la administración actual, el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 consideró la institución de un Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia que atendiera con herramientas sociales los factores de riesgo que facilitan el crecimiento de infracciones a la ley, y no sólo, como hacía la aproximación tradicional, sus consecuencias mediante mecanismos policiacos. En 2016, la educación para la paz, el fomento a la cultura de paz, la convivencia, el diálogo y la mediación entre otras tareas y metas están ahí considerados con un presupuesto de más de 2,015 millones de pesos (alrededor de 112 millones de dólares).
A nivel estatal en el sector público también existen esfuerzos como el Programa de Valores por una Convivencia Escolar Armónica de la Secretaría de Educación en el Estado de México que, aunque cuenta con un presupuesto relativamente reducido (30 millones de pesos –1.6 millones de dólares–) para impactar a casi 6 millones de estudiantes, compensa el déficit financiero con gran inventiva, iniciativa, imaginación e integridad: diseñan manuales, programas de estudio –maestría y doctorado– y de capacitación continua, congresos nacionales e internacionales, campañas de difusión, concursos de experiencias exitosas en construcción de paz, protocolos de acción para la prevención, publicaciones, etc.
En mayo del 2016 la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión aprobó un dictamen para reformar la Ley General de Cultura Física y Deporte con el objetivo de fomentar la cultura de la paz y la no violencia en el deporte. Este logro es apenas la punta de un iceberg de un esfuerzo de más larga data: desde hace más de un lustro diversas org
anizaciones de la sociedad civil, activistas, académicos, artistas, empresarios y periodistas habían estado cabildeando en el congreso y organizando foros de discusión, campañas de difusión, documentos de análisis y propuestas para la creación de la Comisión Nacional para la Cultura de Paz (COMNAPAZ). Gran meta que todavía está por materializarse.
anizaciones de la sociedad civil, activistas, académicos, artistas, empresarios y periodistas habían estado cabildeando en el congreso y organizando foros de discusión, campañas de difusión, documentos de análisis y propuestas para la creación de la Comisión Nacional para la Cultura de Paz (COMNAPAZ). Gran meta que todavía está por materializarse.
Pero el crecimiento, fortalecimiento y expansión de la cultura de paz en las diversas áreas que la componen (educación para la paz, prevención de la violencia, procesos de reconstrucción, reconciliación y rehabilitación, manejo del trauma, etc.) es diversa y cada vez más sofisticada en el seno mismo de la sociedad. En diversas universidades la paz ha encontrado ya un hogar como disciplina académica. Diversas instituciones públicas y privadas de estudios profesionales se han ido subiendo al barco de la educación y la investigación para la paz. La Universidad Autónoma del Estado de México sumó recientemente a su ya antigua maestría en Estudios de Paz y Desarrollo, una Licenciatura en Medios Alternos de Solución de Conflictos; la Universidad Albert Einstein es pionera en el circuito privado con su programa de Maestría en Estudios de Paz; la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez recientemente ha abierto un Centro de Investigación para la Paz al igual que la Universidad Autónoma de Querétaro –esta última además, dedicó, en una magna ceremonia, la biblioteca central de su Campus en San Juan del Río al fundador de la investigación para la paz, Johan Galtung en el año 2014, con la presencia del propio Dr. Galtung– y el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey ha abierto recientemente también un Centro de Estudios para la Cultura de Paz en su Campus Ciudad de México.
Son estos apenas algunos de los desarrollos existentes para atender una realidad desesperada y dolorosa.
3. Frente a frente
Los logros no son pocos ni menores, pero tampoco son suficientes. Las reformas recientes a los marcos normativos que regulan las atribuciones con base en los cuales opera la Secretaría de la Defensa en materia de seguridad pública representan un retroceso a los esfuerzos conjuntos de construcción de paz y anuncian un futuro ominoso en materia de prevención de la violencia social y manejo de conflictos por medios no violentos.
Pero movimientos en esa dirección encuentran respuesta en esfuerzos que avanzan en dirección contraria. Los mismos agentes encargados del diseño e impulso de la COMNAPAZ –en esencia, un colectivo de grupos pertenecientes a la sociedad civil organizada– han avanzado una Propuesta Integral de Reforma en Cultura de Paz, que entre otras cosas, busca elevar a rango constitucional la Cultura de Paz adicionándola al artículo 3º; el establecimiento de un servicio para la paz como alternativa al servicio militar y la institucionalización de la Medalla Alfonso García Robles –único mexicano Premio Nobel de la Paz– como reconocimiento del Congreso de la Unión a individuos u organizaciones con un trabajo destacado al servicio de la cultura y la educación para la paz.
La realidad es así: un conjunto de claroscuros que conviven en realidades sociales y políticas en las que la contradicción es frecuente. ¿Es violenta la realidad que enfrentamos? Sí, es tan violenta como reales son los esfuerzos que se hacen para atenderla por medios pacíficos. Lo que sufrimos hoy es un resultado de lo que se hizo –o se dejó de hacer ayer– del mismo modo en que el futuro dependerá de lo que decidamos hacer –o ignorar– en el presente.
Andrea Feregrino gutierrez
¿Qué identidad cultural estamos formando?
La identidad en nuestro país es un asunto complejo debido a las múltiples culturas que alberga nuestro territorio.Sin embargo podemos encontrar elementos que afianzan nuestro
sentimiento de pertenencia un país que posee rasgos propios que nos hacen sentir peruanos.Por ejemplo,la historia, la gastronomía, las costumbres o las tradiciones.
Ademas de los elementos culturales, existen símbolos oficiales que nos identifican y atraves de los cuales representamos nuestro pasado común, nuestro presente y nuestros retos y posibilidades en el futuro. De manera particular, la bandera el símbolo emblemático de una nación por excelencia.
Esa diversidad cultura que nos caracteriza se manifiesta, así mismo como en ámbitos mas cercanos como la familia y la escuela.En ambos encontramos no solo procedencia u origen culturales distintos, sino también diferencias generacionales que se expresan en formas distintas de pensar y actuar.En todas ellas, es fundamental poner en practica actitudes que favorezcan la interculturalidad, es decir, la capacidad de interrelacionarnos apreciando la diversidad de identidades culturales.
Somos Parte de una cultura
Todos los seres humanos nos desarrollamos dentro de un sistema cultural configurado por una serie de elementos.En este sistema conocerás algunos conceptos clave relacionadas con la cultura para poder aplicar en tu vida cotidiana.
Concepto de Cultura:
Existen muchas definiciones de cultura, cada una de las cuales enfatiza algunos de sus aspectos
Algunas señalan que es un modo de adaptación del ser humano como resultado de las transformaciones históricas de las sociedades. Desde una perspectiva antropológica, todo ser humano es parte de una cultura porque nos comportamos deacuerdo a un modelo de vida aprendido en los espacios que forman parte de ella: la familia, la escuela, la iglesia, etc.
De la Pluriculturalidad a la Interculturalidad
A partir del concepto de cultura se derivan otros conceptos vinculados que nos ayudan a entender las actitudes de las sociedades y el Estado hacia la cultura.
Algunos de ellos son:
- LA PLURICULTURALIDAD: Se refiere a la coexistencia de diferentes culturas en un mismo espacio. Esto ocurre, por ejemplo, en la selva central, donde habitan etnias nativas (yaneshas, nomatsiguengas o ashánikas) con colonos mestizos.
- LA MULTICULTURALIDAD: Concepto que propicia defensa del derecho de cada uno de los grupos culturales que viven dentro de un país a desarrollarse plenamente con igualdad de oportunidades frente a los demás.
- LA INTERCULTURALIDAD: Según una definición incluida en el texto sobre diversidad cultural del Ministerio de Educación (2007), la interculturalidad es una actitud que incentiva a las personas al encuentro y dialogo con otras culturas diferentes a la propia en un contexto de justicia y democracia.
EL CASO EN NUESTRO PAIS
Nuestro País en un caso tipico de sociedad pluricultural. Un recorrido por nuestras ciudades y poblados nos permitedescubrir y reconocer en peruanos y peruanas formas muy variadas de hablar, de verse a sí mismos, de relacionarse con su entorno y de vivir la vida cada día. El reconocimiento de esta diversidad por parte del Estado, con políticas claras en favor del respeto de las tradiciones culturales, permite el desarrollo de una sociedad multicultural.
Finalmente cuando peruanos y peruanas luchemos contra la discriminación y alentamos el conocimiento y respeto de todas las formas culturales que existen el Perú, estamos forjando una sociedad intercultural.
Diversidad Cultural en la Familia y en la Escuela
La Diversidad Cultural en la Familia:
La familia es una de las instituciones básicas de la sociedad y , por lo tanto, un espacio privilegiado para el aprendizaje de la cultura. En las familias usualmente confluyen diferentes orígenes culturales. Mucho más en países tan multiculturales como el Per, en donde podemos encontrar familias en las que el padre y la madre provienen de tradiciones culturales distintas.
Así también, las diferencias generacionales entre los miembros de una familia diversifican aún más su composición, pues tanto los padres como los hijos se han criado en contextos culturales distintos.
Esta confluencia de orígenes distintos en la familia enriquece el acervo cultural de todos sus miembros, y permite un mayor conocimiento y valoración de diversas manifestaciones o expresiones culturales pertenecientes al entorno en el que creció cada integrante de la familia.
La diversidad cultural en la escuela:
La escuela está compuesta por niños y adolescentes cuyas familias
provienen de diversos orígenes étnicos o geográficos. Este hecho convierte
a la escuela en un lugar donde confluyen muchas tradiciones particulares y formas distintas de ser y de entender el mundo.
La diversidad en el ámbito escolar también se manifiesta en las diferencias que se originan por la generación a la cual pertenecen sus miembros.
A su vez, las responsabilidades y roles que tienen los docentes, orientando en valores y conocimientos, y los estudiantes, procesando tales orientaciones, intensifican el carácter diverso de la escuela.
Sin embrago esta diversidad muchas veces ocasiona dificultades en la comunicación. Asi pues, es frecuente que los estudiantes vean en el profesor a una figura impositiva, que no acepta razones más que las propias. Por ello, es importante que ambas partes sumen esfuerzos para construir un espacio democrático de diálogo y consenso.
Diferencias generacionales y cultura:
El concepto de generación alude a las condiciones históricas, políticas, sociales y culturales de la época en que un conjunto de personas se incorpora a la sociedad. Como cada generación se socializa en una época determinada , interioriza el lenguaje, las costumbres y los comportamientos de su tiempo. En este sentido, podría afirmarse que cada generación es portadora de diferentes rasgos culturales. Por eso, en épocas de cambios rápidos se hacen visibles las diferencias entre generaciones, lo que dificulta la comunicación entre jóvenes y adultos.
La cultura adolescente:
En la actualidad la expresión “cultura adolescente” define el patrón de hábitos, costumbres, modas, estilos, preferencias y comportamientos que asumen los jóvenes en esta etapa de su vida.
La cultura adolescente surgio a mediados de la década de 1950 debido al aumento de la población juvenil mundial. Si bien, inicialmente, el concepto se redujo a describir los patrones de consumo de los adolescentes, en la actualidad se ha convertido en una herramienta importante para acercarnos a sus vidas, capacidades, intereses y problemas.
CULTURA Y SENTIDO DE PERTENENCIA
Como seres sociales, tenemos la capacidad de relacionarnos con otras personas, de integrar una comunidad y de participar en ella. En este tema aprenderás la importancia y la manera de desarrollar lazos de pertenencias con tu comunidad nacional.
EL SENTIDO DE PERTENENCIA Y LA IDENTIDAD:
Cuando las personas forman parte de una comunidad, adquiere un sentido de pertenencia, pues los valores y las normas que adoptan les permiten ser identificadas como miembros de un grupo un que tiene características propias.
LA IDENTIDAD. Surge a partir del contacto con otras comunidades, ya que por medio de la comparación una comunidad en particular define de sus propias características.
SENSACIÓN DE PERTENENCIA. En tiempo, es decir, la dota de un pasado, que es la historia común .
NACIÓN Y CULTURA
El concepto de nación implica una comunidad que comparte un territorio y se asume como limitada y soberana .Limitada porque se establecen fronteras geográficas, y soberana porque sus miembros se consideran iguales y libres.
Los miembros de una nación se consideran unidos por vínculos materiales y espirituales, como la cultura, lengua, etnia o religión.
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